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viernes, 21 de junio de 2013

Te espero al final del arcoiris

Él era gris, como su traje. Ella brillaba con toda la gama cromática de colores.

Él dejaba pasar la vida, día tras día, rutina, monotonía, sin novedades ni ilusiones. Ella luchaba para que cada día fuera diferente al anterior y peor que el siguiente.

Él era más de gatos. Ella adoraba los lametones de los perros.

Él operaba con números. Ella hacía sopas de letras.

Él se limitaba a andar por la vida sin dejar ni una mísera huella. Ella producía autenticas cicatrices.

Eran polos opuestos y como tal se atrajeron. En una ciudad de tres millones de habitantes ellos hallaron el modo de encontrarse, de mezclarse, de enredarse tanto el uno en el otro que no hubieran sobrevivido por separado. De peleas, besos y caricias multicolor. Del gris al rosa más luminoso y del rosa más luminoso al gris.

No coincidían en nada salvo en una cosa.

Él la quería. Ella también.


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